NFL – CRÓNICA DE LAS FINALES DE CONFERENCIA

ImageNEW ENGLAND PATRIOTS 16 – 26 DENVER BRONCOS

Un nuevo episodio de la rivalidad entre Peyton Manning y Tom Brady se convirtió en el monólogo de un hombre que puede estar ante la última oportunidad de alcanzar la gloria, que ansia como pocos el preciado anillo. Esta vez no va a perdonar, no va a cometer errores. Porque el 2 de febrero quiere levantar el Vince Lombardi y en esta ocasión, no hay quien le pare.

Patriots

Tom Brady: 24/38, 277 yd, 1 TD

Shane Vereen: 4 att, 34 yd

Julian Edelman: 10 rec, 89 yd, 1 TD

Broncos

Peyton Manning: 32/43, 400 yd, 2 TD

Knowshon Moreno: 14 att, 59 yd

Demaryius Thomas: 7 rec, 134 yd, 1 TD

 

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La defensa de los Patriots, que tan bien había parado a Manning en temporada regular, se marchó satisfecha de los dos primeros drives tras permitir solamente 3 puntos. Un Field Goal permitido era un premio ante ese ataque destroza récords. Pero, al igual que el año pasado, Talib se lesionó y la defensa comenzó a desmoronarse. Alfonzo Dennard comenzó a mostrarse inoperante ante los movimientos de Demaryius Thomas y el sustituto de Talib, Logan Ryan, corría perdido por una secundaria que no paraba a nadie y dejaba constantemente a receptores solos. El partido le vino grande al rookie. Ante unas coberturas tan poco fiables, la defensa renunció a mandar más hombres a la presión del QB, de modo que Manning comenzó a lanzar a placer y poco a poco, fue sepultando la tumba de New England.

En ataque, Brady y los suyos intentaron sorprender con play actions y otras jugadas de engaño, pero a Tom le faltaba precisión en los pases largos y en otras jugadas la secundaria de Denver permanecía siempre atenta, sin dejarse engañar. La carrera tropezaba ante el muro que plantó la defensive line de los Broncos. Y una vez los locales se pusieron a más de una anotación, los Patriots se vieron obligados a abusar del pase por encima de la carrera, justo lo que más les incomodaba viendo su cuerpo de receptores. Si el partido se convertía en un duelo de constante anotación, tenían las de perder. 3-13 ganaban los Broncos al descanso.

 

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Al inicio de la segunda parte, Denver comenzó atacando, con un drive magistral donde se comieron 7 minutos del reloj (prácticamente medio cuarto) y culminaron con un touchdown. La defensa de los Patriots no daba más de sí y la diferencia en el tiempo de posesión de un equipo y otro (el doble para Denver) terminó con ella. Los Broncos anotaron en todos los drives, excepto el primero y el último (este ya fue en el tiempo basura). La primera posesión de New England en el tercer cuarto llegó a FG range. En un 4th&2, Belichick optó por jugársela en lugar de chutar un Field Goal asequible. Con 17 puntos por remontar era lo más lógico, pero Bill busca un revulsivo que despertase al equipo, una motivación extra para ganar un partido tan complicado. Pero la jugada terminó en un sack a Brady. Y esa fue otra de las claves del partido. Brady sufrió 3 sacks y muchas jugadas bajo presión, mientras que Peyton tenía tiempo hasta para pescar, gracias al enorme trabajo de su OL y el flojo partido de la defensive line de New England.

En el último cuarto el ataque de los Patriots por fin comenzó a carburar y a anotar, beneficiados claro está por una defensa prevent de los Broncos. Con el marcador 16-26, New England fue a por la conversión de dos puntos, que todavía le daba esperanzas de llevarse el partido. McDaniels, quien sabía lo mal que había funcionado la carrera durante todo el partido, optó precisamente por darle el balón a Vereen, quien de nuevo se estrelló contra un muro. El gesto de desesperación de Brady lo decía todo: el partido se había acabado.

La realidad puede ser esa, o un análisis mucho más detallado, examinando el partido jugada a jugada. O que unos Broncos liderados por un tal Peyton Manning arrasaron sin casi resistencia, con un ataque que daba la sensación de jugar siempre con uno más, mientras los derrotados abandonaban el Mile High cabizbajos, pensando que ya habían hecho suficiente llegando hasta aquí.

 

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SAN FRANCISCO 49ERS 17 – 23 SEATTLE SEAHAWKS

Ayer en Seattle se vivió un auténtico monumento al football americano. Un partido de trincheras, donde cada placaje resulta estremecedor, donde hay que sudar sangre para ganar una mísera yarda. Pero los ataques también se las apañaron para ofrecer destellos en forma de big plays que nos levantaban del asiento, formando un partido donde ocurrió prácticamente de todo.

49ers

Colin Kaepernick: 14/24, 153 yd, 1 TD, 2 INT

Colin Kaepernick: 11 att, 130 yd

Anquan Boldin: 5 rec, 53 yd, 1 TD

 

Seahawks

Russell Wilson: 16/25, 215 yd, 1 TD

Marshawn Lynch: 22 att, 109 yd, 1 TD

Doug Baldwin: 6 rec, 106 yd

 

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Los Seahawks comenzaron atacando y en la primera jugada del partido, Aldon Smith forzaba un fumble a Russell Wilson que él mismo recuperaba, dejando a su equipo a las puertas de la end zone. La defensa local, arropada por “the 12th man”, forzó un tres y fuera, de modo que los 49ers tuvieron que conformarse con un Field Goal. Otro día habría sido una oportunidad desperdiciada de anotar un tochdown, pero en este partido, 3 puntos son oro.

Los dos primeros cuartos fueron dominados por las defensas. San Francisco hundía la pobre OL de Seattle, Wilson fue derribado hasta 3 veces solo en la primera mitad y rara vez conseguía lanzar tranquilo. En el otro lado, Frank Gore promediaba unas pírricas 0.6 yardas por intento de carrera. Entonces llegaron los big plays para desequilibrar el marcador. Kaepernick conseguía una carrera de 58 yardas que colocaba a su equipo en la red zone (en toda la temporada, la defensa de Seattle nunca había consentido una carrera tan larga) para que posteriormente Dixon anotase el TD. La respuesta de los Seahawks fue un pase largo de Wilson a Baldwin, precedido por un scramble espectacular de Russell donde nuevamente demostró su temple y su habilidad para darse tiempo y lanzar a pesar de que la OL se hunda. Además, ante las ausencias de Sidney Rice y Percy Harvin, Baldwin se convirtió en una referencia de garantías para Wilson. El drive terminó en FG y llegamos al descanso con un marcador favorable para los visitantes de 10-3.

 

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Tras una primera parte que fue una auténtica delicatessen, los dos equipos explotaron en la segunda mitad con un vendaval de big plays y turnovers. Marshawn Lynch por fin apareció en escena y anotó el primer TD de Seattle con una carrera de 40 yardas. Y como no podía ser de otro modo, la jugada vino precedida de placajes fallidos. Ni el enorme front seven de San Francisco puede parar a esta bestia. Los 49ers respondieron a base la conexión Kaepernick-Boldin, que culminó con un TD donde Colin lanzó saltando y en movimiento. La lectura no fue idónea, pero con un pase lo suficientemente elevado y algo de suerte, Boldin recibió el balón para poner el 17-10 en el marcador. A continuación, Baldwin conseguía un retorno de más de 60 yardas que dejó a los Seahawks en una excelente posición de campo y les permitió recortar distancias mediante un FG.

 

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En el último cuarto llegó el colapso de Kaerpenick. Sus fallos en las lecturas fueron mortales contra la secundaria de Seattle. Los Seahawks se jugaban un 4th&7 en la 35 de San Francisco con un pase de Wilson a Kearse que terminó en touchdown. De ese modo, los locales se pusieron delante en el marcador por primera vez en todo el partido. Colin, con la mentalidad de estar obligado a anotar, lanzó un pase a Boldin demasiado corto que interceptaba Chancellor con suma facilidad. Los Seahawks aprovecharon para anotar un FG que obligaba a San Francisco a buscar el TD para ganar el partido. Con poco más de 3 minutos en el reloj, los Niners buscaron el drive épico, su pasaporte a la Super Bowl. Se colocaron en la red zone, Colin lanzó un pase a Crabtree en doble cobertura que desvió Sherman, de forma que el balón llegó a las manos de Malcolm Smith, quien cerró el partido con su INT.

Y así, no terminó un partido, sino una auténtica batalla, que dejó a numerosos jugadores físicamente destrozados, donde las defensas dominaron y los big plays de dos estrellas emergentes provocaron las anotaciones. Al final, los Seahawks cometieron menos errores y merecieron la victoria, dando un golpe en la mesa, avisando: son los favoritos para la Super Bowl.

 

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